La campaña no se hace desde una oficina ni desde el ruido de las redes. Se hace caminando los territorios, escuchando a la gente, sentándose a conversar en las plazas, en los barrios, en los mercados y en los espacios comunitarios del Valle del Cauca. Se hace mirando a los ojos, estrechando manos y reconociendo que la política solo tiene sentido cuando se construye desde abajo y con la gente.
En los últimos días hemos recorrido distintos municipios del Valle del Cauca, encontrándonos con comunidades, organizaciones sociales, liderazgos populares, trabajadores y trabajadoras, campesinos y campesinas, mujeres, jóvenes y firmantes de paz. Cada encuentro ha sido una oportunidad para escuchar, para dialogar y para reafirmar un compromiso que ha guiado nuestro trabajo desde el Congreso: defender la vida, la dignidad y los derechos de quienes históricamente han sido excluidos.
Esta no es una campaña de promesas vacías. Es una campaña que recoge las voces del territorio y las convierte en propuestas concretas. En cada conversación aparece con fuerza la necesidad de una paz con justicia social, una paz que no se quede en los discursos, sino que se sienta en los barrios, en el campo y en las comunidades. Una paz que proteja la vida, fortalezca el liderazgo social y garantice derechos para todas y todos.
La salud ha sido una de las principales preocupaciones que nos comparten las comunidades. Por eso seguimos defendiendo la salud como un derecho y no como un privilegio. Nuestro trabajo legislativo y de gestión ha estado enfocado en fortalecer la red pública de salud, acercar una atención digna y oportuna a los municipios y respaldar iniciativas que mejoren las condiciones de vida de la gente, especialmente en los territorios históricamente olvidados.
La educación pública también ocupa un lugar central en esta agenda. Escuchamos a jóvenes, docentes y familias que sueñan con un futuro distinto, con oportunidades reales. Impulsar una educación pública, gratuita y de calidad es una apuesta para reducir las desigualdades y abrir caminos para las nuevas generaciones del Valle del Cauca.
En los encuentros con trabajadores, sindicatos y organizaciones sociales reafirmamos la importancia del trabajo digno y los derechos laborales. Creemos en un país donde quienes trabajan tengan garantías, estabilidad y reconocimiento. El diálogo social y la organización colectiva son pilares fundamentales para construir justicia social y democracia real.
Asimismo, hablar de desarrollo en el Valle del Cauca implica pensar en la movilidad y la integración regional. Promover una movilidad digna que conecte los territorios, mejore la calidad de vida y genere oportunidades es clave para el desarrollo económico y social del departamento.
Pero más allá de las propuestas, esta campaña se sostiene en una forma de hacer política: cercana, humana y coherente. Una política que se construye compartiendo un café, caminando el mercado, escuchando historias, abrazando a quienes creen que otro Valle del Cauca es posible. Una política que no impone, sino que conversa; que no promete desde arriba, sino que construye desde abajo.
Seguiremos recorriendo el Valle del Cauca, escuchando a su gente y defendiendo sus derechos. Esta campaña no es solo una contienda electoral: es la continuidad de un trabajo político y legislativo comprometido con la paz, la justicia social y la dignidad. Porque el cambio verdadero se hace con la gente y desde el territorio.
Luis Alberto Albán Urbano






